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Mozart y el imperio austriaco

Del 1 al 4 de abril todo Bogotá es Mozart. Serán cuatro días de lo mejor del genio musical, de la mano de artistas de Colombia y el mundo. Conoce algo de los orígenes de las obras del primer concierto del 2°Festival Internacional de Música de Bogotá.

Del 1 al 4 de abril todo Bogotá es Mozart. Serán cuatro días de lo mejor del genio musical, de la mano de artistas de Colombia y el mundo. Conoce algo de los orígenes de las obras del primer concierto del 2°Festival Internacional de Música de Bogotá.

En el decenio de 1770 la familia Mozart estaba al servicio del conde Hieronymus Colloredo, príncipe y arzobispo de Salzburgo. Si bien el Conde contaba con una posición importante, no era más relevante que la del Príncipe Elector del Imperio, quien ostentaba un reducido grupo de autoridades con el poder de reunirse para señalar al Emperador de Austria.

En 1774 este cargo lo tenía Maximiliano III José, quien había conocido a los Mozart, padre e hijo, años atrás y, al contrario de Colloredo, los trataba con amabilidad. Este Príncipe invitó a Mozart a que escribiera para la corte de su ciudad una ópera bufa para los carnavales de 1774–75. El ambiente grato que rodeó a Mozart en Múnich le permitió componer un grupo de cinco sonatas para piano. La sonata K 282 se encuentra dentro de ese grupo y comienza, como en contravención a lo que se estilaba en su momento, de manera lenta, concentrada y sentimental. A pesar de que la velocidad y energía aumentan en breve, el movimiento inicial en forma de sonata no llega a ser alegre. El segundo movimiento contiene dos versiones de la elegante danza cortesana del minueto. En el tercer movimiento se despliega la alegría con la que la sonata concluye y que en su conjunto le permitió a Mozart ejecutar la obra en numerosos viajes como pieza de exhibición.

Mozart tenía entre 18 y 19 años cuando escribió la anterior sonata. Las siguientes piezas del programa datan de cuando el compositor rondaba los 31 y 32 años y se encontraba viviendo en Viena desde hacía casi siete años. La K 511, que muchos consideran como una de las obras para piano de mayor belleza de Mozart, desafía las convenciones del rondó por varios aspectos, entre ellos, crear una estructura sui géneris con el empleo de recursos únicos. Este rondó está basado en el modelo de la Siciliana, una danza lenta, sensual y melancólica. Mozart une las secciones de su rondó mediante el uso del cromatismo y entabla una relación interesante con la tonalidad menor de la pieza.

La sonata K 545 es una obra a la que los pianistas con mucho recorrido retornan en su madurez, cuando conocen bien sus capacidades para satisfacer las exigencias de Mozart. Los motivos musicales fundamentales tienen un carácter convencional para su época, pero el compositor genera interés a través de contrastes marcados y de una gesticulación sugerente de un diálogo entre individuos bien caracterizados. Nuevamente hay un uso interesante del cromatismo, como el que lleva a la cadencia final de la obra.

El adagio K 540 explota la tensión entre la expresión lírica, suelta y recitante, de una parte, frente o sobre un cromatismo disonante pero controlado. La estructura se va desarrollando en la forma de sonata y presenta entrecruzamientos de manos que resaltan los contrastes de volumen sonoro y de oposiciones entre graves y agudos en el teclado. El cierre bello y callado lleva hasta el registro grave del instrumento.

Notas al programa por: Ricardo Rozental 


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