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El encargado de poner a volar a los cisnes

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El director británico Gavin Sutherland dirigirá a la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia en las presentaciones del English National Ballet de El lago de los cisnes en Colombia. ¿Pero quién es este carismático director? Conócelo en esta entrevista exclusiva, donde además da su perspectiva sobre la obra de Tchaikovsky desde el punto de vista de director musical.

Sutherland nació en County Durham, Reino Unido, y estudió dirección, piano y orquestación en la Universidad Huddersfield, donde recibió el Premio Kruczynski en piano y el Premio Davidson a la excelencia. Comenzó su carrera profesional como pianista y director del Nothern Ballet Theatre en 1992, cargo que abandonaría en 1998 para convertirse en director independiente, compositor, arreglista y pianista. Con frecuencia colabora con diversas compañías de ballet y orquestas entre las que se incluyen la Northern Ballet, el Ballet Real de Birmingham y el Ballet Real de Nueva Zelanda, entre muchas otras. Actualmente se desempeña como director principal de la Orquesta Filarmónica de Australia.

Fue nombrado director musical del Ballet Nacional Inglés (English National Ballet) en junio de 2008, allí arregló y orquestó La bella durmiente de Tchaikovsky para la producción Angelina’s Star Performance basada en el libro infantil Angelina Ballerina. También ha orquestado composiciones de Wayne Eagling como Men y Men, My First Sleeping Beauty y, en el 2013, My First Cinderella. Ha realizado más de 80 grabaciones, principalmente con la Royal Ballet Sinfonia, con la que ha ofrecido recitales junto al Ballet Real de Birmingham. Es con frecuencia director para el programa Friday Night is Music Night de la Radio 2 de la BBC. También brilla como compositor y dentro de sus obras más reconocidas se encuentran el ballet en un acto Revolting Rhymes y el musical inspirado en el lejano oeste Little Women.       

Orígenes y transformación de El Lago de los Cisnes

Tchaikovsky sentía gran cariño por una familia de la Rusia central. Y casi por diversión organizó una obra para que la familia interpretara entre ella misma, El Lago de los Cisnes.  Buscó y estudió leyendas rusas para encontrar la magia y el misterio detrás del personaje malvado: Rothbart. Utilizando su talento para crear melodías románticas, creó entonces el embrión de la obra que hoy conocemos y en ella están presentes gran parte de las melodías que hoy amamos y conocemos, con una duración de aproximadamente dos horas.  La música fue escrita para un esamble orquestal relativamente pequeño, casi de música de cámara.

La pregunta entonces es: "¿Cómo llegamos de una obra de cámara a lo que en Rusia es hoy un entretenimiento de cuatro horas y media?  La repuesta la encontramos en Marius Petipa, uno de los más admirados e importantes coreógrafos de su tiempo.  La primera representación con música adicional compuesta por Tchaikovsky y arreglos de otras obras fue un gran fracaso.  Datos curiosos: El solo de violín de el "pas de deux" el cisne blanco, fue antes un aria de ópera.

Petipa a raíz del fracaso inicial, incluyó arreglos y danzas de otros compositores: Ricardo Drigo, Ludwig Minkus; entre otros.  En este proceso la tradición se perdió. Tchaikovsky nunca estuvo de acuerdo con estos cambios ya que a él le importaba la relación entre la música y el argumento.  Podemos hacer un paralelo con las óperas de Richard Wagner.  La música y el drama van hacia adelante, nada es superfluo y el público nunca se queda esperando.

En lo creado por Petipa el drama es remplazado por una serie de danzas. Momentos de lucimiento para el bailarín, la bailarina, dúos, pasos espectaculares, etc.  Tchaikovsky nunca estuvo de acuerdo con eso y nunca fue al teatro a ver su obra.  Lo mismo ocurrió con La Bella Durmiente. Mientras que El Cascanueces no fue alterado nunca.  

Solo un idiota tentaría de alterar la música de esta gran obra.

Nuestra edición regresa a Tchaikovsky, que incluye casi toda la música compuesta por el maestro ruso en un 90% en el orden creado, incluye algunas de las melodías que con el tiempo se quedaron en ella. Nuestra versión es irresistible, gracias también a la participación de nuestro coreógrafo y nuestros bailarines. La tensión acompaña al público desde el instante en que el telón se levanta.  El cuarto acto es maravilloso, dura 19 minutos, no les voy a contar el final.  La música de Tchaikovsky ha cautivado y seguirá encantando para siempre al público.

 

Dirigir Musicalmente un Ballet en palabras de Gavin Sutherland

La música en vivo para la danza es muy importante, no solo para mí sino para nuestra compañía. La música en vivo en la danza agrega aquello que podemos definir como el Factor X.   Es un talento, que solo pocos tenemos. Aquellos que no lo tienen dicen: "¿Qué tan difícil puede ser dirigir música de ballet? Es como dirigir otro tipo de música”.

En mi caso, yo bailo, no literalmente, con los otros bailarines.  Yo voy a muchos ensayos, conozco la terminología de la danza, estudio los pasos, miro como la música encaja con el drama.  No hay dos solistas con el mismo cuerpo.  Unos son magníficos en los saltos, otros en las piruetas.  Debo pensar en cómo coordinar 60 personas, pero todo se une como un rompecabezas.

Siempre que voy a una nueva compañía digo a los artistas: "mi cuerpo es de ustedes." Con esto quiero decir que mis movimientos de los brazos son para las indicaciones de la orquesta pero mis ojos nunca abandonan el escenario.  Hay que estar listo para todo.  En mis manos está la presentación. Puedo hasta herir un bailarín si no dirijo de manera correcta.

Al final de la noche los artistas se relajan o van a tomar algo, todo lo que yo quiero en un lugar donde sentarme y descansar. Al otro día tendremos una nueva presentación, muy diferente, con otro reparto y otros retos.

Los cambios pueden ocurrir en la orquesta, en los bailarines y aún en el público.  A veces la audiencia aplaude todo, haciendo la noche más larga y debo entonces acelerar un poco para no entrar en horario adicional con el teatro.

Es más difícil que dirigir ópera. La orquesta escucha la voz pero en el ballet, la orquesta no escucha las puntas.  Yo soy el punto de conexión entre el escenario y los músicos, ya que ellos no ven nada.

Estoy muy satisfecho con los músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. Parecen verdaderos expertos en la música de ballet.  El nuestro es un buen trabajo de grupo, de amor y apoyo mutuo, y así logramos una buena presentación.

 

La música de los cisnes

La Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, bajo la dirección del maestro británico Gavin Sutherland, será la encargada de interpretar la música de Tchaykovsky en las presentaciones de El lago de los cisnes, del English National Ballet.

Con más de cien años desde su origen y su nueva constitución en el 2003, la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia tiene la juventud en su espíritu y la solidez en su interpretación. En ello, directores invitados de la calidad de maestros como Andrés Orozco - Estrada, Gustavo Dudamel y Rossen Milanov, han tenido un importante nivel de contribución. Así mismo, sus conciertos al lado de solistas del virtuosismo de Johannes Mosser, Vicente Amigo, Benjamin Schmid, Gabriela Montero, Andrea Bocelli, Juan Diego Flórez, Roberto Alagna y Anna Netrebko, la han impregnado de gran parte de su brillo.

Su trabajo discográfico Fonseca Sinfónico, coproducido con el artista, le mereció en 2014 triple disco platino y el reconocimiento del Grammy Latino a mejor álbum pop vocal tradicional. Sin abandonar su origen clásico, se caracteriza por ser una orquesta contemporánea, arriesgada y flexible. Por ello, su repertorio comprende no sólo a los grandes maestros, sino que es líder en Latinoamérica en la programación de obras de estreno o poco interpretadas, al tiempo que promueve el talento de los compositores colombianos

Que Colombia entera se "arriesgue a vivirla" y que el público vibre con la música son los propósitos de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia y de la Asociación Nacional de Música Sinfónica, contribuyendo a la generación y fortalecimiento de la cultura en el país. “Somos más que música; cambiamos vidas, regalamos emociones y sembramos paz. Estamos orgullosos de ser la Orquesta Sinfónica de los colombianos”.

Foto: Arnaud Stevenson