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Primera vez de El Alcalde de Zalamea fuera de España

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El alcalde de Zalamea es un texto dramático de gran belleza y profundidad, con escenas emocionantes y perfectas. Es un viaje de ida y vuelta entre lo trágico y lo cómico que sucede en un mismo día.

Para celebrar nuestro sexto aniversario, presentamos a la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España, con la obra El alcalde de Zalamea de Pedro Calderón de la Barca, bajo la dirección de Helena Pimenta, y que llega por primera vez a América este 27 de mayo.

En entrevista con Helena Pimenta pudimos conocer más sobre esta obra, sus personajes, la importancia de su autor y todos los temas que trata. 

 

¿En qué radica la grandeza de Calderón de la Barca?

Uff, en muchas cosas. Cómo es capaz de contar en palabras el mundo, aspectos del mundo. Tiene obras bien diferentes. Precisamente he montado La vida es sueño, donde los parlamentos de cada personaje eran inmensos, y describía la libertad, la traición, la lucha del individuo por encontrarse a sí mismo, mediante unas palabras de una altura extraordinaria, y además muy contrastado con momentos de humor.

Esta obra que abordamos y que vamos a presentar en Bogotá es una obra de lenguaje distinto, pero igual de elevado, no en el sentido de que el espectador no lo comprenda, sino de la grandeza de sus palabras y de los elementos contradictorios que pone en juego. Calderón sabe construir auténticas catedrales con las palabras, son de una belleza verdaderamente extraordinarias y sus personajes son muy conflictivos, cosa que choca con la cantidad de palabras que dicen. Han sido tan conflictivos al encarnar pasiones, y resolverlas y confrontarse con ellas de una forma muy intensa, pues el espectador queda muy sorprendido. Yo creo que entre los personajes se produce sorpresa constante, y en el público también, con una obra de Calderón. Es uno de los más grandes de la literatura dramática universal. De hecho mi experiencia cuando vamos fuera de España, muchos lo conocen ya bastante, y quedan muy cautivados por esas palabras. Pero yo digo, aunque pareciera que solo es belleza aparente, es una belleza que expresa las grandes contradicciones del ser humano.

¿Qué te ha motivado a llevar a escena esta obra en particular?

Es curioso. Había una razón circunstancial que era que íbamos a festejar la reapertura del Teatro de la Comedia, llevaba 13 años cerrado, y es la sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, la sede de siempre. Estábamos desplazados a otro teatro. Y había que elegir una obra simbólicamente muy fuerte, pues al fin y al cabo iba a ser un momento histórico, y para mí era importante coger una de las grandes como era El Alcalde de Zalamea, u otro título. Luego ya, el hecho de que eligiera esta obra fue la necesidad, seguramente, de reflexionar sobre la dignidad humana, sobre la necesidad de defender la dignidad como libertad personal. Las obras de Calderón son muy, muy complejas, pero hay un personaje central que es Pedro Crespo, que atraviesa toda la obra en una lucha desesperada por preservar la paz y la familia, y el amor que ha conseguido a lo largo de la vida. Y sin embargo, desde muy pronto se ve cómo va a haber algo que va ser otra fuerza que va a ir en contra de él. Este sentido un poco trágico de la vida, y la lucha sin embargo del personaje y de su familia por mantenerse en pie, a pesar de la adversidad es algo que a mí me interesaba muchísimo. Y la dignidad como un derecho humano, me parecía algo extraordinario. Creo que nos ha gustado a todos, más que gustar. Todos los actores han encarnado sus personajes desde un sentido de respeto a la palabra y a lo humano; es que se nota mucho cuando está con el público, el público se conmueve con esta obra.

Cuéntanos un poco sobre los personajes principales.

Hay uno de los personajes principales que es la propia ciudad de Zalamea, el pueblo de Zalamea, la villa, a la que llegan los soldados que van de paso para Portugal para defender los derechos del rey de España al trono, y, desgraciadamente no van muy en paz, sobretodo ya la parten cuando es momento de la decadencia de las tropas españolas, de los tercios de Flandes y demás, pues se contaban historias, y así lo cuenta Calderón, de abusos. Dado que los pueblos por donde pasaban estaban obligados a recibirles, había un abuso de poder y el propio rey había dictado castigos contra todos aquellos que lo hacían. A pesar de la amenaza de castigos, en este caso se produce la entrada del ejército en este pueblo y Pedro Crespo, que es el labrador más rico, va a recibir en su casa al capitán Álvaro de Ataide, que es uno de los personajes más importantes de los militares, y desde el primer momento Álvaro de Ataide va a querer aprovecharse, abusar de lo que encuentre ahí, entre otras cosas de su hija. Y este choque, este hombre que pertenece a una clase alta, y que además utiliza la fuerza para conquistar, bueno, más bien para abusar de esa mujer, va a producir una herida tan grande en la vida de Zalamea, que el pueblo se va a rebelar contra ese ejército. Después está el personaje de Lope de Figueroa que es, digamos, de una altura moral muy parecida a Pedro Crespo, pero es del grupo de los militares. Calderón los pone frente a frente, y a pesar de ser dos absolutos desconocidos, van a ser amigos, y no van a poder impedir, ninguno de los dos, que se produzca la desgracia para Pedro Crespo. Y después está el hijo, que claro, es un aprendiz de labrador, pero que no quiere quedarse allí, en realidad quiere ser soldado como los otros, o sea que es bien contradictorio. Y esos son los personajes más importantes. Lo que pasa es que junto a estos hay unos personajes hidalgos que son parodiados por el propio Calderón porque era una clase social que en aquel momento en España no trabajaba, se dedicaba a vivir de los títulos y ya, pero incluso vivían una vida miserable, pero ya no podían encarnar los valores del honor o de la honra. Calderón atraviesa toda la obra con reflexiones sobre el honor, desde diferentes puntos de vista, el honor militar, el honor como fama personal, el honor como honra y el honor como dignidad. Y nosotros hemos apuntalado todo eso y nos ha interesado mucho el honor-dignidad como derecho humano. Pero vamos, los actores son 20, más una cantante y dos músicos. Es muy numeroso el elenco.

¿Cuál es el criterio de la Compañía para seleccionar los actores que interpreten estos personajes?

Yo llevo en este momento 5 años en la Compañía, a la que accedí por un concurso público y claro, desde hace 30 años que inicia la andadura de la Compañía, se ha buscado formar actores o creadores, directores, figurinistas, iluminadores, en este lenguaje que tiene sus especificidades, es decir, toda la gente que trabaja ahí tiene que, pues lo mismo que los que trabajan habitualmente con Shakespeare, tienen que tener una preparación y una manera de alcanzar los objetivos para hacer un espectáculo. Entonces, en el caso de los actores, tenemos cada cierto tiempo un equipo estable, es decir, yo en estos 5 años he formado un equipo de base, algunos vienen de la etapa anterior, y es un núcleo estable, y después vamos invitando a diversos actores, como es el caso de Carmelo Gómez, que es un gran actor español, que además domina muy bien el trabajo de la palabra. Tenemos un porcentaje de gente que está siempre, aunque va cambiando de roles, va haciendo personajes principales, o no tanto, y luego actores que vamos invitando. Y luego tenemos la joven Compañía, que durante 2 años elegimos entre los aspirantes, que suelen ser muchos, este año han sido 1000, y elegimos 22 para hacer una serie de proyectos durante 2 años, y se les forman en particular en el teatro clásico. Normalmente nos nutrimos también de esa cantera. Lo que pasa es que la Compañía, desde hace 5 años para acá, no solo hace producciones propias sino que coproduce con otras instituciones, entonces en este momento hay varios equipos que comparten con la Compañía el protagonismo de una producción, es tal vez el caso de Kamikase, que es una compañía con la que se acaba de hacer Hamlet. En este caso nos fuimos a un autor extranjero, también por la celebración de Shakespeare; o La Celestina, en la que estamos con el Teatro de la Abadía. Quiero decir que, está otra fórmula de producción que ha tratado de abrir a más creativos en cada año y a más actores, la experiencia del teatro clásico. Me parece que son 120 los actores que han estado trabajando este año.

¿En qué otros países han presentado El Alcalde de Zalamea?

Este Alcalde va a salir de gira, fuera de España, por primera vez en Bogotá, porque lleva unos meses en cartel, o sea que ha estado por toda España, ha hecho muchas ciudades, la verdad que muchísimo público hasta el día de hoy, creo que ha hecho ya más de 70.000 espectadores. Y es el primer país al que va a ir fuera de España. Es una ilusión tremenda la que tenemos, la Compañía trabaja mucho, lógicamente en América del Sur, porque es la lengua, que podría ser un obstáculo, va en contrario, va a favor. Además para nosotros es de una riqueza excepcional saber que en el auditorio, nos entienden más allá de lo que entendemos nosotros. Y ahora estamos también haciendo giras por Europa, de las obras, o sea que bueno, ahí hay una cadena. Pero para nosotros el estar allá es muy especial. Yo desde luego sé, porque mi experiencia ya hace años que con otros trabajos he visitado Bogotá, también he estado en el Festival de Bogotá y demás. Y bueno, es saber que vas a venir con el bolso, con el alma llena de una experiencia con el lenguaje y con el público, porque vosotros sois muy amantes del teatro y muy especiales. 

 

Fotos: Juan Diego Castillo

 

¡No te pierdas El Alcalde de Zalamea este 27 y 28 de mayo para celebrar los seis años del Teatro Mayor!