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"Tengo una especial ilusión en actuar por primera vez en Colombia." Albert Recasens

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La Grande Chapelle, conjunto vocal e instrumental de música antigua dirigido por Albert Recasens, presenta Entre aventuras y encantamientos: música para Don Quijote, un homenaje en el IV centenario de la muerte del escritor Miguel de Cervantes Saavedra.

Doctor en musicología por la Universidad Católica de Lovaina con una tesis sobre la música escénica madrileña del siglo XVIII, Albert Recasens combina la práctica musical, la gestión y la investigación musicológica, convencido de que es necesario un esfuerzo interdisciplinar y un compromiso total para divulgar el patrimonio musical olvidado.

En 2005 funda junto a su padre el conjunto La Grande Chapelle y el sello discográfico Lauda, que culminan todo un proceso de recuperación, desde la investigación científica de excelencia hasta la interpretación musical. En agosto de 2007, asumió la dirección artística de La Grande Chapelle. Desde entonces ha dirigido numerosos conciertos tanto de polifonía como de música barroca.

No es la primera vez que el maestro Recasens viene a Colombia. En 2010 estuvo en Medellín como curador de la exposición A tres bandas, que pretendía explicar al gran público latinoamericano la riqueza de la música popular, oral e instrumental. Y también pasó por Bogotá. "Mi vinculación con Colombia es que sobretodo os conozco por vuestra música, que es una de las más ricas que hay en América Latina."

Este 19 de agosto hace su debut musical en el país junto al ensamble, con un programa único que puede que no se vuelva a escuchar en años. Este homenaje a Cervantes y a su obra ya se había dado en 2005, y como afirma el maestro Recasens, "se ha guardado para las grandes ocasiones, como los buenos platos."

En conversación con el maestro Recasens conocimos más a fondo el repertorio de este doble homenaje y más de este ensamble que ya se ha presentado exitosamente en países de América como Estados Unidos y México.

 

¿Qué cambia de ese primer homenaje en 2005 a hoy?

El programa en sí se ha respetado en su integridad porque es el resultado de muchos meses de investigación, de un equipo interdisciplinar de filólogos, de la Universidad de Barcelona, de musicólogos adscritos al Centro Nacional de Investigación de España, el Centro Superior de Investigaciones Científicas CSIC, y conjuntamente con La Grande Chapelle. Entonces al realizar una labor de investigación tan ardua, que supuso ir a archivos, estar rebuscando y releyendo el Quijote varias veces para buscar menciones de Cervantes a instrumentos, episodios, melodías, romances de la época; queremos respetar el interés de ese programa, que es mucho a nivel artístico y a nivel científico también, musicológico. Cambia el equipo de intérpretes, porque en 2005 el conjunto tenía artistas un poco de todo Europa, de habla no española; y ahora, bajo mi dirección procuro cuando hay un programa, como este, que incluya lengua romance, lengua castellana, donde tiene suma importancia la expresión del texto, la prosodia, la fineza, de la lengua castellana. En este caso hemos invitado íntegramente a cantantes cuya lengua materna es el español, porque me parece que es algo muy importante para trasladar el espíritu de Cervantes. Y digo español y no castellano porque una de las cantantes, una de las sopranos, es colombiana. Lina Marcela López, de Medellín, que vive en Europa. Se ha formado en la Escuela Cantón de Basilea, actualmente vive en Francia, y con la que es un honor y un gusto siempre colaborar. Es una colombiana en nuestro equipo de cantantes aguerridos.

¿En qué consiste este repertorio?

Es un homenaje doble. Por una parte, un homenaje a Don Miguel de Cervantes en el año de la conmemoración de su muerte, una de las grandes figuras de la literatura universal; y también es un homenaje a Don Quijote como la gran creatura, el gran personaje ficticio y el que le dio mayor fama a Cervantes. En todo el programa se va adivinando esa dicotomía, ese doble homenaje. Tenemos por una parte una serie de obras que están relacionadas con el propio personaje, es decir, es una selección de música con lengua en castellano, vocal, pero también instrumental, que es música familiar, por así decirlo, a ese personaje que cobró vida en esa novela, de Don Quijote. El 50% de ese programa, de esa selección que se va a escuchar en el Teatro Mayor, incluye esa música que en realidad pudo haber escuchado ese personaje que era Alonso Quijano. Es música anacrónica, de un personaje que no existió más que en la mente de Cervantes, pero sí está ubicada en tiempo pasado. Lo que hacemos es acudir a romances viejos, a toda esa literatura española de la Edad Media y de finales de la Edad Media, medieval y de principios del Renacimiento. Es música que pertenece a la novela, en la que hemos encontrado referencias; referencias muchas veces pueden ser una escena en concreto, un pastor, un pícaro, a un instrumento, incluso a una tonada, una melodía que El Quijote cita.

La segunda parte incluye obras que en realidad no están citadas en la narración de Cervantes, no están vinculadas a un pasaje, pero simplemente incluimos para ilustrar la música en tiempos de Cervantes; es decir, qué música escuchó Don Miguel, cuáles eran las tonadas que estaban de moda, cuál era la música que se podía escuchar en una aldea, en un palacio, en una fiesta, de finales del siglo XVI y a principios del XVII. Entonces ahí acudimos a obras conservadas en archivos, en bibliotecas, obras de la época, y que proceden de dos cancioneros, los famosos cancioneros, que se conservan varios y todos riquísimos, de esa época, y cito por ejemplo el de Turín, el Cancionero Poético-musical de Lisboa, un libro muy conservado en la Biblioteca Nacional de España, que es El Libro de Tonos Humanos, que contienen repertorio, centenares, de romances, de letras, de solos, que eran las obras que se cantaban en época de Cervantes. Esto nos conforma un homenaje doble, una audición dual, tanto del Quijote, el personaje por antonomasia de Cervantes, y también la música que el propio autor, del que celebramos el centenario, escuchó.

¿Qué instrumentos interpretará el ensamble en esta ocasión?

Todo lo que hacemos se fundamenta en una base histórica, ya sea de instrumentos, una base iconográfica, una base documental, testimonios de la época; y por supuesto, el programa que se va a escuchar tiene también esa base, es decir, los instrumentos que acompañarán al conjunto en este concierto, todos esos instrumentos están en la documentación de la época. La formación son: 5 solistas vocales, 2 sopranos; alto tenor y bajo, que conforma el conjunto vocal más característico que hay en esa época, en esos cancioneros que mencionaba antes, la mayor parte de ellos están compuestos para 4 ó 5 voces, casi siempre sin bajo. Es una formación muy característica de la época. Y en cuanto a acompañamiento musical tenemos dos chirimías, que al mismo tiempo tocan flautas, dulzainas, dos violas de gamba, y luego, tenemos tiorba o guitarra, tenemos el arpa y tenemos el bajón y la percusión. 

¿Qué viene para el futuro del ensamble?

La música nos acerca, y ahora puede ser con El Quijote. Me gustaría poder también contribuir a conocer el acervo colombiano, que lo hay, lo hay mucho. Y con que nuestra metodología, particular y única, me hace muchísima ilusión poder dirigir ahora un programa del Quijote. Pero casi me haría igual o más algún día poder interpretar algún programa de autores del virrenaito como Gutiérrez Hernández Hidalgo, o de Herrera, que son dos grandísimos maestros que están vinculados con Bogotá y Nueva Granada, y son recuperaciones que además podríamos acabar llevando al disco también con apoyo de Europa. Creo que nos queda una asignatura pendiente, que nuestra cultura española, y también latinoamericana y colombiana como parte de ese continente magnífico, necesitamos que esté más presente en los circuitos europeos. Vamos a ir por etapas, lo primero es que el público pueda levitar con El Quijote, y luego ver la manera también de poder, a través de unos encuentros, talleres, poder colaborar. Eso yo lo comenté con Ramiro Osorio, el Director General del Teatro Mayor, y él además, me atendió con muchísimo cariño, me parece una  extraordinaria, con una sensibilidad única. Es un gran gestor. Y creo que lo bueno sería poder aportar nuestra experiencia en algún momento, para que nosotros podamos aprender también de todos esos logros, que los hay, y toda esa tradición que hay en Colombia, y al mismo tiempo, nosotros poder contribuir a esos circuitos en los que ya estamos muy inmersos. Será objeto de estudio y de discusión en los próximos meses.